Llenaste mi corazón de promesas pueriles y mis ojos de lágrimas tardías.
Me has teñido el alma de negro y el cuerpo de polvo de hadas y jeringuillas. La vida de alcohol etílico y cubata barato de noches sin bar, ni luna, ni mañana que cubra las borracheras en los portales. Y la tristeza de amantes furtivos que trajiste a mi cama, para invitarnos a un despertar mejor, que siempre era el mismo, que siempre era solo y bajo la mirada indiscreta de sol entre las persianas.
Pero, ¿qué voy a decirte que ya no sepas, princesa? Que cada amanecer me retuerzo entre las pesadillas que llevaste a mi almohada, entre los recuerdos que empujan a mi cabeza a perderse de nuevo en tu cintura, a jurarte la luna y la vida entera, a cambio de promesas pueriles y lágrimas tardías.
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Me encanta. La frase, el texto. Me encanta todo (L) y me encantas tu ;)
ResponderSuprimirEl amor es así y si no duele en algún momento, puede que no sea amor.
ResponderSuprimirEste microrrelato, intimista, de gran intensidad emocional y escrito con una prosa de elegante aliento lírico, tiene más esperanza de la que muestra.
I luv u.
Hermoso, muy hermoso. Tremendamente natural por lo tremendamente humano.GRACIAS
ResponderSuprimirLa fuerza del querer, (a pesar de todo) expresada con una intensidad y belleza impresionantes.
ResponderSuprimirAbrazos
Muy visceral e intenso, tremenda manera de sentir.
ResponderSuprimirBesitos
Pero que bien escribes. No lo dejes.
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