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lunes, 17 de agosto de 2015

Nunca fue primavera



Hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad;
hay mujeres atadas de manos y pies al olvido;
hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.



(Joaquín Sabina, Esta boca es mía)



Era piernas largas y miradas tristes, era pupilas de algodón y algodón en las entrañas. Era todo caramelo; caramelo amargo y chocolate caducado. Se olvidaba la vida en cada esquina y recordaba lo que nunca pasó. Y lo añoraba. Sentía siempre sus palabras en la garganta, escondidas tras la cobardía ante el rechazo y el miedo al olvido; el pánico al viento que mecía su pelo y ahogaba su risa. Era manos de alquitrán, oscuras por la sombra de sus bolsillos y el frío del invierno que no deja curar las heridas de la primavera; ni las de sus amores de verano. Era melancolía y gracia en una misma palabra, y en un mismo suspiro. Era ayer y hoy juntos en el mañana que nunca llegaba, que envolvía sus sueños imposibles, que se amoldaba a futuros lejanos de promesas pueriles que no pensaba cumplir. Era temor. Temor a recordar el miedo los domingos por la noche. Temor a las despedidas ingratas que se dan la mano mirándose a los ojos; que prometen recordarse -y revivirse, y reencontrarse- y que se olvidan con el primer punto y seguido. Era gritos en silencio; cuerdas vocales tensas que no vibran, que sólo se lamentan y que sólo escuchan. Un acento diacrítico. Y siente la vida pasar sin decir nada; solo gemidos. Era tango y era ritmo; era pasos cortos de bailes de verbena. Y saltos sobre sus tacones y saltos de página. Era tiempo muerto y prórroga, era un strike; un tiro libre, un fuera de juego. Era libros de poesía y poesía de la calle. Pintadas en las paredes y noches de alcohol. Era amaneceres borrachos y jeringuillas en la acera.  

Era vida. Era Rocío. Era Soledad. No era Consuelo, era Magdalena. Era la misma que lloraba hasta quedarse dormida. 

Y una noche, tanto lloró aquella noche, que en sueños decidió no despertar nunca.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Beautiful.

Anónimo dijo...

Precioso

Anónimo dijo...

Breath taking!

Sara Lew dijo...

Tan bello como triste.
Un abrazo.

Humberto Dib dijo...

Lo que recomienda Pedro para mí es ley, pero no puedo seguir su consejo y ser duro contigo, pues es un texto magnífico, prosa cargada de poesía.
Un abrazo.
HD

L.P. dijo...

Intenso, las emociones afloran con las palabras, lástima que el personaje no encontrara un resquicio, una salida que siempre hay al final del pasillo.

Un abrazo enorme para mi escritora joven favorita.